“¡El cine nació siendo un vídeo musical!”

Ésta fue la contundente afirmación de Walter Murch (montador habitual del primigenio Coppola) al descubrir que, ya en los albores del cine, los discípulos de Edison realizaron los primeros experimentos de sincronía entre imagen y sonido.

Desde entonces, muchos han sido los cambios que ha sufrido dicho lenguaje hasta llegar al clip actual. Con The Beatles, y sus películas (por ejemplo, ¡Qué noche la de aquel día! (Richard Lester, 1964)), el cine descubrió la promoción musical audiovisual y una nueva forma de entender dicho lenguaje. Queen y su “Bohemian Rhapsody” (Bruce Gowers, 1978) establecieron que el clip musical no sólo constituía una mera obra narcisista (en este caso, la oficialmente primera de ellas) sino que podría resultar verdaderamente efectivo a la hora de vender discos. Dato que certificaría Michael Jackson y su “Billy Jean” (Steve Barron, 1983), tras la emisión del cual sus ventas se dispararon hasta los 40 millones de discos vendidos.

Con la llegada de los ochenta, exactamente el 1 de agosto de 1981, sale a la luz la primera cadena de televisión especializada en música: MTV. Un boom mediático que se tradujo en una constante proliferación de vídeos musicales de muy diversa factura, produciéndose así el pistoletazo de salida del vídeo musical tal y como lo conocemos. El resto de la historia más o menos la conocemos todos: grandes producciones, nuevos descubrimientos tecnológicos aplicados al lenguaje audiovisual y, sobre todo, una progresiva alfabetización visual derivada de la exhibición continuada de piezas vídeo musicales. Sin embargo, todo se traduce en promoción y venta de discos. Una promoción que se ha visto mermada con el tiempo. Actualmente, son prácticamente nulos los espacios televisivos dedicados al clip musical. De hecho, los denominados canales especializados también han ido reduciendo el tiempo dedicado a este tipo de productos en favor de propuestas menos auténticas y consecuentes con el objeto temático del canal. El “reality” se ha adueñado de las ondas herzianas y ha llegado para quedarse, …desgraciadamente. ¿Realmente es esto lo que el espectador demanda? Lo cierto es que el éxito de páginas como youtube o myspace confirman lo contrario. Las entradas de vídeos musicales se cuentan por miles, diariamente, y las reproducciones de vídeos como “House of cards” de Radiohead alcanzan más de seis millones; y el medio televisivo sigue sin hacer ni caso.

Top of the clips surge como una alternativa “bloguera” al programa musical convencional. Un lugar donde mostrar las novedades del sector y tener en la retrospectiva una forma de aprendizaje. Un espacio que tratará de indagar en las nuevas tendencias estéticas y en donde la consideración artística del vídeo musical será una constante. El vídeo musical es el campo de pruebas del siglo XXI, por tanto, “dejad que las imágenes se acerquen a mí”.




One Comment

Belem dijo...

muy buen blog! me agrada lo que ves en los videos y te sigo desde hace poco :) pero me agrada mucho! he notado que varios de tus enlaces estan rotos supongo que ha de ser por violacion de terminos y por eso estoy mas intrigada en los videos que enlazas :) sigue así :D

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