Glass Animals, "Dreamland" (Colin Read)

"Dreamland" es la excusa perfecta para poner una buena dosis de videoclips en cuarentena. Las limitaciones espaciales y de movilidad de la población, prácticamente mundial, está haciendo que el el sector de videoclip se reduzca a piezas con actuaciones grabadas en móvil, problemas de "frame rate" o conexión, y compendio arbitrario de imágenes variopintas (básicamente tocando algún instrumento, bailes y coreografías)  enviadas por los propios fans. El resultado es un conjunto de obras homogéneas sin apenas diferencias sustanciales como "Nor OK!" (Will Kindrick), "Phenom" (Erin Murray, Jeremy Schaulin-Rioux), "Chocolate Samurai" (Freddy Macdonald), "Closure" (Jeppe Kolstrup), "Earth Odyssey" (Adi Halfin) o "Lay Your Head On Me" (Filip Nilsson) que podéis ver a continuación. Igualmente, existe otra serie de piezas vídeo musicales que, aunque se nutren en parte de los mismas herramientas, tratan de aflorar la creatividad de entre el espesor. "Cuarentena sin ti" (Bernardo Quesney), por ejemplo, se nutre de las mencionadas imágenes de fans pero aportando un look vanguardista, plagado de referencias tecnológicas, que se agradece; mientras que "Yo por ti, tú por mi" (Juan Gama De Cossío) es un proyecto colaborativo vecinal (la grabación corre a cargo de los vecinos) en el que sobrevuela el fantasma de Pimpinela. Por su parte, "Take Back The Track" (Georgina Cammalleri) se desarrolla en un escenario online de aplicación de videollamada e introduce un componente de intriga, de thriller tecnológico, convirtiéndose en uno de los pocos videoclips narrativos encontrados bajo estas circunstancias sociales. El caso de "Toosie Slide" (Theo Skudra) para Drake es paradigmático ya que juega con ventaja. La disponibilidad de espacios hace que el vídeo recorra la ostentosa casa del cantante para terminar en unos fuegos artificiales en el jardín. La brecha social se hace patente con solo un videoclip de referencia. Por último, "Dreamland" (Colin Read) pertenece a ese grupo de videoclips en los que el director se ha visto obligado a mandar el material videográfico y unas directrices muy concretas para que el artista se haga un "do it yourself" guiado. En consecuencia, "Dreamland" se alimenta tanto de las partes profesionalizadas de la misma manera que hace un uso curioso, metalingüístico, de todo el proceso de ejecución de la pieza. 





















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